jueves, 31 de diciembre de 2009
domingo, 27 de diciembre de 2009
Enero de 1962
La madrugada de los silencios
delata el pecado,
mil razones para cabrear el vano
y cortejar el desamor
con promesas insolubles.
La impasible nostalgia del tiempo venidero.
Todavía nos recordamos
con el miedo de haberlo imaginado todo.
Adiós.
u s a
delata el pecado,
mil razones para cabrear el vano
y cortejar el desamor
con promesas insolubles.
La impasible nostalgia del tiempo venidero.
Todavía nos recordamos
con el miedo de haberlo imaginado todo.
Adiós.
u s a
miércoles, 23 de diciembre de 2009
Una poesía pública
El hecho es que los rusos son maricas
y los chinos también, son grandes maricas amarillas
Los norteamericanos maricas por naturaleza
huyeron hacia el Nuevo Mundo a reventar indios
ahora vamos a permitir que una compañía carbonífera
ocupe sus territorios
Somos tan maricas que explotamos bombas atómicas
sobre los japoneses
Yo mismo soy un marica famoso, hay que serlo para reconocer a otro
y sé que el secretario de estado XYZ es un delicado marica
le dió sus monedas a las Juntas asesinas de indígenas en Guatemala
demasiado asustado para mirar en los ojos de los Escuadrones de la Muerte
en el Salvador
gritando sobre la amenaza que representa la pequeñísima Nicaragua
para el desnutrido México
El presidente ABC es el más grande de los maricas
Hollywood es marica
La Corporación Bechtel es marica
Maricas como éstos les entregaron 200 billones a los patoteros del Pentágono
pues temían ser apaleados si no les permitían a los Generales apoderarse
de todo el dinero
Y el público norteamericano también es marica
Tiene miedo de que si no da todo lo que tiene en el bolsillo
al Departamento de Defensa
los hombres musculosos del Pentágono y los guapos de la CIA
fajarán al Congreso y a la Corte Suprema
y se adueñarán de todo el Bloque Occidental
Allen Ginsberg
y los chinos también, son grandes maricas amarillas
Los norteamericanos maricas por naturaleza
huyeron hacia el Nuevo Mundo a reventar indios
ahora vamos a permitir que una compañía carbonífera
ocupe sus territorios
Somos tan maricas que explotamos bombas atómicas
sobre los japoneses
Yo mismo soy un marica famoso, hay que serlo para reconocer a otro
y sé que el secretario de estado XYZ es un delicado marica
le dió sus monedas a las Juntas asesinas de indígenas en Guatemala
demasiado asustado para mirar en los ojos de los Escuadrones de la Muerte
en el Salvador
gritando sobre la amenaza que representa la pequeñísima Nicaragua
para el desnutrido México
El presidente ABC es el más grande de los maricas
Hollywood es marica
La Corporación Bechtel es marica
Maricas como éstos les entregaron 200 billones a los patoteros del Pentágono
pues temían ser apaleados si no les permitían a los Generales apoderarse
de todo el dinero
Y el público norteamericano también es marica
Tiene miedo de que si no da todo lo que tiene en el bolsillo
al Departamento de Defensa
los hombres musculosos del Pentágono y los guapos de la CIA
fajarán al Congreso y a la Corte Suprema
y se adueñarán de todo el Bloque Occidental
Allen Ginsberg
martes, 8 de diciembre de 2009
De promesas y multitudes
Voy a recordar nuestra ausencia, aquello que jamás sucedió y conocemos hasta el último detalle. Las palabras olvidadas de un verano y un collar que se deshace bajo la lluvia del mismo mar en el que se escaparon tus besos. La noche insomne abraza tus sentidos, y el humo de un cigarro baila en la brisa que oculta un secreto de susurros y mentiras. Un teléfono cae contra la cama, y el eco de nuestro silencio nos aturde en las más oscuras de nuestras soledades, en donde volvemos a inventar un mundo de escaleras ocultas en las madrugadas y de promesas de algún día, y de promesas de algún día.
u s a
u s a
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